eCyrano y Yo


viernes, 27 de junio de 2008

INSTINTOS

Por ecyrano a las 21:20 | Poesía

 

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La preponderancia de los instintos hace que recuerde las andanzas juveniles relatadas desde algún prostíbulo de referencia cuando recién tenía trece años.

Se viene a mi mente cuando con María rompíamos una botella de champaña inaugurando la pérdida de mi virginidad al momento, que sus treinta y cinco años se desvestían

y yo así descubría un mundo que ya había sido colonizado por muchos otros, antes, que mi lección de anatomía.


El cuarto era sin revoque y a media luz,

en un rincón descansaba una ratonerita cubierta por un palangana en la cual se depositaba

desde lo último del semen y el flujo de una vagina que sonríe ante la agitación del pene y,

las ladillas que pedían por favor ser rescatadas de un inminente ahogo.

La cama era un arpa, con simiente se caño galvanizado y cuerdas

de alambre oxidado, colchón de cotín rellenado de ovejas vivas.

El calor existente en ese cuarto por la humedad revolucionada de un piso de tierra recién regado, por un techo de chapa que durante el día había sido golpeado por unos cuarenta grados sumado a la temperatura de incógnita sufrida por mi cuerpo, ante el misterio desnudo de mi cuerpo que observaba a María quitarse la ropa... eso parecía la cuadra ya preparada para cocer el primer pan del día.


María sabiendo de mi inexperiencia comienza a danzar en derredor mío;

con sus suaves manos va contorneando mis fronteras y cruzando el límite comienza a arar una tierra de orgánica pura se presenta a mi pene que ya estaba lagrimeando;

ella con suave voz me pide que a ella la descubra como a mí me descubrió y doy comienzo a descubrir su accidentes naturales que ya los obreros habían explotado,

descubro la mina sin ninguna veta de oro, ya lo extrajeron,

descubro dos volcanes, los cuales nunca entraron en erupción por lo tanto, nunca derramaron su caliente lava.


Después de todo ese rito el arlequín provoca la aleación de esos dos cuerpos produciendo la revelación de un misterio y la calma producida a posterior.

El instinto había aprendido a calmar su sed.


Este aprendió a conocer los diferentes sabores producidos en los diferentes gametos femeninos y se lanzó a la conquista de un territorio que no le importó

si tenía dueño, si tenía edad o si la mujer debía ser respetada.

El entorno me informó que debía ser macho y que toda hembra debía ser sometida.


En los pic-nic por el festejo del día de la primavera nos juntábamos todos los colegios, jugábamos, nos enamorábamos por un instante y nos escapábamos detrás de la capilla,

entre la parte de atrás del altar y el dorado cañaveral, de parado contra la pared,


los santos se oponían a sentir tales gemidos roncos y amoratados,

pero los instintos entrecruzados nos miraban alentándonos.


Ya mas grande y en la ciudad los pesos alcanzaban tan solo para un hotel de cero estrellas pero con sábanas limpias, baño y mujeres afinadas a mi edad.


Pero todo ere una basura, ¿cómo podía jugar así?

Era mi hermana, éramos Hermanos.

Cómo podía jugar con sus sentimientos, cómo podía herirla;

y fue ahí que se presentó María, no la María que me enseñara lo que era el sexo;

sino María... ¡sí! ¡tú madre Jesús!

 


Tags: corrección de textos, tesis, biografias, genealogia de mascotas, ecyrano

Comentarios

  • Fecha: miércoles, 02 de julio de 2008
  • Hora: 13:31
  • Autor: Senocri
  • Muy realista la sordidez del ambiente. Hasta huele a puta barata y a semen. Enhorabuena.